Tu restaurante, en un chat.
Pídeselo y míralo cambiar.
Tu carta y tu menú del día, tus reservas de mesa, los registros de la cocina, Google e Instagram. Se lo pides a tu asistente como a una persona, y lo hace él mientras tú cocinas. Mira un día entero de Casa Marisa.
Casa Marisa
Horario
Menú del día
Buenos días, Marisa. Esto es lo de hoy.
Antes de encender los fogones, tu asistente te dice qué reservas tienes y qué te espera. Lo resuelves desde el chat y el rojo baja a cero.
La carta de hoy, en un mensaje.
El menú del día, lo que se ha acabado o un plato nuevo con su foto. Tu asistente te propone los alérgenos y los confirmas tú en cocina.







Tu web, a tu gusto.
¿Otros colores? ¿Los platos en círculo? ¿La carta también en inglés? Se lo dices como a un diseñador, y tu web cambia delante de ti.
Llega el pescado. Y sus papeles.
Facturas, albaranes, contratos, seguros… Se los mandas al asistente con una foto y él los lee, los ordena y te avisa antes de que algo caduque.
Mándaselo por el chat, en una foto o un PDF. Y cuando lo necesites, pídeselo: «pásame el seguro del local».
Las reservas, sin soltar la sartén.
Apuntar una mesa, cerrar un turno o saber cuántos sois esta noche. Tu asistente lo hace y tu web deja de aceptar lo que ya no cabe.
Tus números, cuando los pidas.
Cuántas reservas llevas, cómo va el mes y qué le falta a tu carta. Le preguntas y te lo enseña.
y aparece aquí
Los registros de la cocina, dictados.
Las temperaturas y la limpieza del día, dichas como se dicen en cocina. Y el informe del mes, listo para cuando venga Sanidad.
Instagram y Google, sin abrirlos.
Le mandas la foto del plato nuevo y te prepara el texto. Con tu «Sí», sale en Instagram, Facebook y Google.






🎃 Nueva en la carta: pizza de calabaza y burrata. Solo esta temporada.
Novedad · hace un momentoAsí fue tu día. Y tú, en la cocina.
Los comensales, las reservas que llegaron solas y lo que tu asistente hizo por ti, en un mensaje.
Mientras duermes, tu restaurante sigue cogiendo reservas.
Un cliente te escribe desde tu web, tu Instagram o Google. Tu asistente le enseña la carta, le cuenta los alérgenos y le contesta en su idioma, y él reserva solo.
¿Y para empezar? Mándale tu carta.
Una foto de tu carta, unas fotos del local y tus turnos. Tu asistente monta el resto: los platos con su precio, tu web y las reservas de mesa.
Él lo hace. Tú mandas.
Un asistente que trabaja por ti, con los frenos puestos.
Publicar, cambiar precios o devolver un cobro: antes te enseña cómo queda y espera a que digas que sí.
¿No te gusta cómo ha quedado? «Deshacer» y está como antes. Lo que no tiene vuelta, te avisa antes.
Tus contraseñas, tu equipo, tus facturas, las cuotas y cobrar en el mostrador nunca los toca: te abre la pantalla y lo haces tú.
Todo esto, en una cuota
Tu web con la carta, tus reservas, los registros de la cocina, Google, Instagram y tu asistente. Lo nuevo que vamos sacando, dentro.
Lo quiero¿Lo vemos con tu restaurante?
Te enseñamos cómo quedaría en una llamada corta. Sin compromiso.
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